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Accesibilidad Textual

Todo texto debe poseer una serie de propiedades para que el proceso comunicativo sea correcto. Un texto debe ser coherente, es decir, presentar una estructura semántica unitaria y presentarse de forma cohesionada, o sea, que las partes que lo componen han de estar debidamente conectadas las unas con las otras. -unto a la coherencia y la cohesión encontramos una tercera propiedad a cumplir en los textos, esta es la adecuación.

¿Qué es la adecuación textual?

Todo texto debe poseer una serie de propiedades para que el proceso comunicativo sea correcto. Un texto debe ser coherente, es decir, presentar una estructura semántica unitaria y presentarse de forma cohesionada, o sea, que las partes que lo componen han de estar debidamente conectadas las unas con las otras. Junto a la coherencia y la cohesión encontramos una tercera propiedad a cumplir en los textos, esta es la adecuación.

La adecuación textual es la capacidad o propiedad que tiene cualquier tipo de texto para pertenecer a una categoría específica, la que resulta de sus características y respeto de ciertas reglas, normas y principios que se relacionan con el autor, el tema y el público al que va dirigido el texto. Según sus rasgos, cada texto pertenece a una categoría clasificatoria que a su vez le aporta elementos identitarios. Como se ve, la adecuación textual guarda una estrecha relación con el tipo de redacción y el marco discursivo al que pertenece el texto.

Emisor, receptor, tema y situación, afectan a la estructura, pertinencia y comprensibilidad del texto. Se puede decir que, respecto a los destinatarios, un texto puede ser apropiado o inapropiado, en relación con el tema, adecuado o inadecuado, y en cuanto a la situación, oportuno o inoportuno.

La adecuación consiste básicamente en adaptar correctamente el texto a la situación comunicativa en la que se desarrolla.

En la hechura de un texto entran en juego la creatividad y la toma de decisiones por parte de quien lo escribe, su emisor. El autor conoce de antemano cuáles son las particularidades de esa situación comunicativa y, por tanto, adapta su texto a ellas para que resulte legible y comprensible.

Para construir de modo correcto un texto teniendo en cuenta la adecuación se deben considerar todas las circunstancias que rodean al acto de comunicación: qué tipo de relación existe entre el emisor y el receptor, qué se quiere transmitir, por qué, cuándo y cómo se lo escribe, qué nivel del lenguaje es el más propicio, por qué canal va a ser transmitido, etc. De este modo un texto adecuado es el que cumple con estos requisitos, un texto inadecuado será aquel que no cumpla estos requisitos.

Veamos algunas situaciones puntuales que necesitan adecuaciones textuales. Si en la puerta de una escuela hay un cartel que dice «Reunión de cooperadora sábado por la tarde», seguramente quien lo lea pueda entender el mensaje pero es posible que le falte información. El texto puede referirse a cualquier sábado puesto que no se sabe cuándo fue colocado, entonces se desconoce si se refiere a todos los sábados o a un sábado concreto, al que pasó o al por venir. Otra sería la situación si se presentara el cartel de la siguiente manera: «El sábado 3 de abril reunión de cooperadora a las 16 hs». Esta segunda opción se adecua específicamente a la situación comunicativa. Brinda datos que esclarecen el mensaje y evitan ambigüedad a la transmisión.

Otra dificultad en la adecuación se produce si, al comunicarnos por teléfono, suponemos que el otro recibe información cuando gesticulamos, situación muy común de ver en los niños que no infieren aún la dimensión de este acto comunicacional y la asimilan a la presencial. Si por teléfono se dice «No sepas cómo ha quedado la pared» señalando la parte estropeada, el receptor no podrá saber si ha recibido un golpe, si se ha derrumbado, si se produjo un boquete o se ha revocado o pintado o despintado. Para que el enunciado sea adecuado a la situación comunicativa debería aportar información más específica que permita comprender mejor la expresión.

Si un técnico informa un siniestro, se deja llevar por los sentimientos que la situación le origina y los plasma en un escrito, el texto resulta inadecuado dado que este tipo de documentos deben ser objetivos y los sentimientos del emisor, quedar al margen.

Para cumplir la propiedad de adecuación en la producción de los textos, quien escribe ha de tener en cuenta los siguientes aspectos: el tipo de relación existente entre emisor y receptor, la competencia lingüística que se maneja y el nivel del lenguaje que debemos emplear, con qué intención se construye el texto y cuáles son las circunstancias que rodean la situación comunicativa.

La adecuación textual entonces, determina el tipo de texto y sus características: científico, histórico, periodístico, literario, informal, etc.

Un texto científico no tiene las mismas características que un cuento o una novela. Es precisamente eso a lo que la adecuación textual se refiere, es decir a los rasgos constitutivos que definen la pertinencia de un texto a una categoría u otra.

Esta propiedad incluye conceptos como: relación texto-contexto, comunicación verbal y no-verbal, conocimientos enciclopédicos y marco, variación lingüística, voces del discurso, polifonía, punto de vista y empatía, presuposiciones e intertextualidad. [7]

Cabe entonces trabajar específicamente esta condición en relación al tema de las aulas inclusivas y el lugar de los textos como posibilitadores de acceso o como barreras a la accesibilidad.

Cuando el texto es la barrera

El texto escrito es un elemento de presencia hegemónica en el aula de todos los niveles y modalidades escolares.

La posibilidad de acceder al contenido de un texto no siempre depende de la competencia lectora del alumno sino que más de una vez es el mismo texto el que se erige como barrera, como límite, como tope para su comprensión e interpretación.

Es sabido que hay textos más sencillos de abordar que otros porque su escritura está más lograda, es más clara y directa, su contenido es más llano.

Depende de cada caso en particular dónde puede ubicarse la barrera. En algunas circunstancias es el formato y/o el tamaño de las letras, la disposición espacial, la extensión o el diseño del texto. En otras la accesibilidad depende de la organización discursiva ya que esta puede tanto facilitar como entorpecer la comprensión. También puede resultar un obstáculo la cantidad o complejidad del conocimiento que se da por supuesto en el lector o la habitualidad y/o facilidad con la que el lector maneja el género. No resulta lo mismo abordar un texto instructivo, matemático, periodístico, narrativo, descriptivo o expositivo. Cada lectura requiere una disponibilidad particular del sujeto lector para lograr su comprensión.

Muchas veces se habla de «adaptar» textos. En realidad, es difícil establecer un criterio acerca de qué se entiende por «adaptar».

Las adaptaciones textuales y la correspondencia de las mismas vinculada a las adecuaciones curriculares se efectivizan como respuesta a las necesidades educativas de aquellos alumnos donde el texto se instala como la mayor barrera pedagógica a considerar como condicionante de la accesibilidad.

Estos aprendientes, a quienes les cuesta acceder al texto escolar, frecuentemente suelen quedar excluidos de los productos culturales más valorados por la sociedad como lo son la escuela, la lectura y la escritura y el cálculo suelen ser conminados a la transmisión oral, a que otro les lea, les explique o les cuente, con el riesgo que esto conlleva.

Por un lado la dependencia hacia un otro que ostenta el poder de la lectura y por otro la sumisión a su interpretación.

El objetivo específico de estas acomodaciones textuales es lograr que el niño o el joven estudiante accedan al mundo del conocimiento a través de la lengua escrita con autonomía, por lo tanto el texto debe ser accesible.

Convengamos que no basta con estar alfabetizado para comprender un enunciado lingüístico. El trabajo lector es de una dimensión muy profunda e involucra tanto al sujeto que lee y al texto que se intenta abordar como a la relación que se va tramando entre ambos.

Adaptar un texto es considerar la posibilidad de que el sujeto aprendiente se apropie del saber que encierra ese portador de texto a través de la lengua escrita con autonomía, sin la mediación de otra persona, allanando las barreras de aprendizaje y participación.

Las adecuaciones pretenden otorgar a los aprendices la posibilidad de apropiarse subjetivamente del saber pedagógico sin la asistencia, por momentos esclavizante, de otro que entiende y sabe.

Estas adecuaciones intentan superar la histórica dependencia y sumisión en la que se ubican los alumnos para los que el texto es barrera.

Controversias en torno a las adecuaciones textuales

La adecuación de los textos escolares es un tema ríspido que genera dudas y polémicas de las que no están exentos los docentes, los lingüistas, los especialistas en problemas de la enseñanza y el aprendizaje, ni los escritores.

El mundo literario y el musical ofrecen un amplio abanico de ejemplos de adecuaciones con obras que se modifican para difundirse entre un público diferente de aquel al cual fueron destinadas en su origen.

Así se pueden encontrar textos adaptados para no videntes, la versión de la Biblia para niños o en cómics, Neruda para niños, filósofos al alcance del mundo infantil, textos expresados en lengua de señas, noticieros subtitulados o interpretados en lengua de señas. No genera demasiadas controversias la adaptación de obras de teatro al cine o la televisión, o viceversa, u obras musicales sobre las que recaen arreglos y orquestaciones de lo más diversas, pero sí genera polémica la adaptación de los textos de estudios. Considero que esto surge de un malentendido que está basado en la confusión de pensar que adaptar es empobrecer o desprestigiar el texto. Nada más lejano del concepto de lo que es una adaptación. La adecuación curricular está concebida como la forma de hacer accesible, comprensible y/o factible la construcción de un conocimiento. La adecuación curricular no es una dádiva, ni un regalo o una licencia que se le da a quien le cuesta aprender dentro de los cánones tradicionales, no tiene nada que ver con un gesto benefactor sino casualmente todo lo contrario. Es una digna propuesta de trabajo que respeta al sujeto del aprendizaje y a su derecho de recibir una educación de calidad, considera el modo de construir el saber de cada quien y privilegia su labor intelectual.

Por más claro que nos resulte a algunos —sobre todo a quienes dimensionamos los efectos tanto de las barreras como de las adecuaciones en la población estudiantil a la que están destinadas—, el tema es muy resistido y en determinadas circunstancias genera fuertes contiendas en defensa de los distintos posicionamientos. Estos, que no dejan de ser interesantes, van desde el respeto absoluto a la palabra del autor donde se invoca la inviabilidad de modificar una obra y la preservación de su originalidad hasta el respeto de accesibilidad del lector.

Voces disonantes que tensan el debate y a su vez le dan sentido y nos dejan pensando. Preguntas que nos cuestionan al plantear que, si un texto ya presenta la adecuación que estipulan las condiciones específicas que lo determinan como tal y lo constituyen como texto literario, periodístico o académico, ¿debe ser «sobre-adaptado»? ¿No es esta intervención una desvirtuación? ¿Cuál es el límite de una adecuación? ¿Se puede adecuar una producción literaria, poética o de prosa? ¿No constituye una falta de respeto al escritor, o un desmerecimiento del lector, no opera una suposición a priori, y de por sí riesgosa, de la «capacidad» del lector? ¿Es pertinente? ¿Desde dónde se supone esto? ¿Es una intromisión o un andamiaje? ¿Es un exceso explicativo que desmerece al lector o es pertinente al generar accesibilidad?

Referencio el «exceso explicativo» al decir de Jacques Rancière en su libro El maestro ignorante. Cinco lecciones para la emancipación intelectual, donde nos aclara que

«La explicación no es necesaria para remediar la incapacidad de comprender. Por el contrario, justamente esa incapacidad es la ficción estructurante de la concepción explicadora del mundo. Es el explicador quien necesita del explicador y no a la inversa; es él quien constituye al incapaz como tal. Explicar algo a alguien es, en primer lugar, demostrarle que no puede comprenderlo por sí mismo. Antes de ser el acto del pedagogo, la explicación es el mito de la pedagogía, la parábola de un mundo dividido en espíritus sabios y espíritus ignorantes, maduros e inmaduros, capaces e incapaces, inteligentes o estúpidos. El truco característico del explicador consiste en ese doble gesto inaugural. Por un lado, decreta el comienzo absoluto: en este momento, y sólo ahora, comenzará el acto de aprender. Por el otro, arroja un velo de ignorancia sobre todas las cosas a aprender, que él mismo se encarga de levantar» (Rancière, 2007: 21).

Para el maestro Jacotot, militante de la revolución francesa referenciado por Rancière en su obra, el principio de la explicación es el principio del embrutecimiento. Lejos está de esto el espíritu de la adecuación textual propuesta dentro del aula inclusiva. No, bajo ningún aspecto supone ver en el aprendiz la imposibilidad, sino que la ubica en la in-accesibilidad del texto, pero no por poner en duda al sujeto sino casualmente por enjuiciar el texto. No es ubicar el conflicto en el sujeto del aprendizaje sino en el texto académico, en el discurso escrito que transmite un concepto. No es el aprendiente ni el concepto sino la forma en que el segundo se oferta al primero.

El extravagante pedagogo Jacotot, en 1818, señala que la tarea de enseñar parte de una premisa: la igualdad no es algo a alcanzar, sino el punto de partida en tanto todos los alumnos pueden algo y desde ese saber es desde donde se debe comenzar la tarea.

No escapa al debate sobre las adecuaciones textuales la postura de los traductores, al contrario, abona al tema. En la traductología existen también opiniones controvertidas de la adecuación. Algunos lingüistas creen que es imposible obtener una adecuación en la traducción, ya que cada lengua tiene una estructura interna propia y única que no se puede transmitir mediante los recursos de otra lengua. Los puristas llegan a hablar de una traición al texto. Otros consideran que la adecuación de la traducción siempre es posible porque cada lengua moderna y desarrollada tiene recursos suficientes para lograrla. La solución de este problema depende de cómo se percibe el concepto de adecuación.

En la lengua se distinguen el plano de expresión y el plano del contenido. El plano de la expresión contiene la forma fónica de las unidades lingüísticas y sus grafías, y el plano del contenido contiene sus significados. Si tratamos el problema de la adecuación de modo absoluto, o sea como una correspondencia del texto de traducción al texto origen tanto en el plano del contenido como en el plano de la expresión, la traducción será realmente imposible porque en este caso dichos textos van a diferenciarse con su pronunciación y también con sus grafías.

En general en la traducción se privilegia el plano del contenido porque el objetivo principal de la traducción es la transmisión de cierto contenido semántico. El plano expresivo se refiere a la parte formal de la traducción. Este concepto, al parecer de quien escribe, resulta ser esclarecedor en relación al tema que nos ocupa, o sea el jerarquizar la transmisión del significado, del sentido.

Entonces, la adecuación puede tener varios grados que dependen de la coincidencia, completa o no, entre los contenidos semánticos, valores estilísticos y funcionales, así como estructuras internas y organizaciones gramaticales del texto origen y el texto meta. No son menores los casos en que la traducción adecuada se condiciona por un factor objetivo, por ejemplo a causa de la falta de los equivalentes de las palabras, que puede ser resultado de que estas palabras son realidades de cierta nacionalidad y resulta complejo, a veces imposible, realizar la adecuación. Otro aporte conceptual al tema que estamos desarrollando.

Traducir significa estar en capacidad de comprender el sentido y re expresarlo en otra lengua de manera efectiva y libre de las ataduras sintácticas de la lengua de origen; está muy lejos de ser una mera sustitución de una palabra por otra.

Cómo adecuar un texto

Aunque el proceso de la adecuación textual podría parecer simple a primera vista, se esconde tras él una operación cognitiva compleja a la par de un profundo conocimiento y preparación lingüística y cultural. No es menor la preparación que se necesita para adaptar un texto de estudio. Es esencial tener idea del área que se está tratando y manejar su campo conceptual y semántico.

Para poder adaptar los textos académicos es necesario desentrañar el sentido completo del texto de origen, interpretar y analizar todas sus características de forma consciente y metódica que permitan ubicar las posibles barreras que obturan la accesibilidad. El proceso de adecuación requiere un conocimiento profundo de la gramática, semántica, sintaxis y frases o expresiones hechas o similares, vocabulario académico específico de cada campo conceptual, así como el de la cultura de sus hablantes.

La idea es trabajar sobre las barreras del discurso de manera tal que el mismo resulte accesible a sus destinatarios sin que se atente contra la calidad del concepto a transmitir. Se trata de contemplar las dificultades que plantea la lectura para que éstas no sean el impedimento entre el texto y el lector, sino que sean consideradas y allanadas pertinentemente para que el alumno pueda apropiarse del contenido del texto a través de la lectura, independientemente de las dificultades específicas que hubiera.

Los recursos tenidos en cuenta en estas adecuaciones procuran lograr textos en estilo directo, claro, sencillo, de fácil lectura. Se trata de:

  • Redactar con una sintaxis sencilla, con frases cortas: transmitir una sola idea en cada frase.
  • Trabajar con oraciones breves donde se respete la expresión de sujeto, verbo, objeto y circunstanciales en forma simple y clara.
  • Privilegiar la voz activa por sobre la voz pasiva.
  • Explicitar lo relevante.
  • Desechar la información superflua.
  • Ordenar el discurso respetando la supra ordenación, coordinación y subordinación de los conceptos. Facilitar al lector el ordenar su pensamiento guiándolo de lo general a lo particular, por redes conceptuales o semánticas explícitas.
  • Proporcionar pistas para ubicar relaciones intertextuales e intratextuales. Se allana el camino acompañando al lector en el sutil enlace de las relaciones que se establecen en el entramado de los párrafos.
  • Explicitar la red semántica. Bajo ningún aspecto se restringe la red semántica, ni se acota el uso de las palabras, sino que por el contrario la idea es poner en juego las palabras explicitando su significado y proponiendo el uso adecuado de las mismas. Se tiende a la utilización de un lenguaje cada vez más amplio y específico, pero en forma graduada y adaptada a la realidad y el tiempo de cada alumno. Uso de sinónimos.
  • Abordar la polisemia, la que, ya en determinado nivel escolar, puebla las hojas de los libros de estudio y se erige como barrera. Este inconveniente no pasa desapercibido para los que sabemos lo mucho que suele costarle a un alumno con dificultades lingüísticas el poder considerar el significado de una palabra según el contexto en que se la utiliza, es por ello que generalmente se lo ubica al respecto con indicios que le permiten lograr una mejor comprensión.
  • Lograr una estructura textual ordenada y previsible. Empleo de índice, guión y ordenadores de la lectura.
  • Aumentar la accesibilidad cognitiva con apoyos visuales y/o auditivos (imágenes, dibujos, pictogramas, audios, videos, etc.)
  • Propiciar criterios de legibilidad:
  • Estructura ordenada y previsible, por ejemplo mediante un índice o guion.
  • Tipo de letra sin remates ni ornamentación: Arial, Helvética, Calibri, Tahoma.
  • Emplear dos tipos de letra como máximo en el mismo texto: para título y texto
  • Tamaño grande de la letra: de 12/14 puntos en adelante.
  • Alto contraste de la letra sobre el fondo. Por ejemplo: negro-blanco, negro-amarillo.
  • Evitar efectos tipográficos como adornos, colores, sombras…
  • Entre 55-60 caracteres por línea aproximadamente.
  • Alinear el texto a la izquierda.
  • Márgenes generosos e interlineado amplio.
  • Incluir imágenes descriptivas alusivas al texto.

El propósito de la accesibilidad lectora va más allá de facilitar el conocimiento, permite también el aprendizaje, el desarrollo del sentido crítico, el fomento de la creatividad y la imaginación, ayuda a evocar. En definitiva, favorece la autonomía y la participación ciudadana de todos y todas.

Las modificaciones textuales son un recurso válido que permite al sujeto con dificultades lingüísticas acceder a la transmisión del conocimiento a través del texto escrito, a la vez que le permite participar de la dinámica escolar.

La elección de los textos de estudio debe ser adecuada para que éstos no se constituyan en barrera. El nivel de los textos debe cuidarse en función de graduarlos según el nivel lingüístico del alumno y el nivel de conocimientos previos que implica su lectura. Las adecuaciones textuales se producen teniendo como eje la accesibilidad.

Pero aun así no siempre resulta sencillo y surgen ciertas contradicciones. Una muy frecuente está vinculada a la extensión del texto adecuado. Más de una vez en función de simplificar la información escrita se la desvirtúa reduciendo la extensión del escrito, lo que no necesariamente lo vuelve más comprensible.

Adaptar no es acortar. Bien vale extender un texto e introducir instancias que resulten aclaratorias y/o explicativas si estas permiten mayor accesibilidad.

Otro inconveniente no menor suele presentarse cuando en un intento de adecuar se convierte un género en otro, un cuento adaptado debe ser un cuento, así como una noticia periodística adaptada debe conservar su formato, de lo contrario ya no es cuento ni noticia. La adecuación debe conservar el género del texto original.

Por lo general, los textos se reescriben. Si se contempla en exceso la simplificación narrativa y la reducción de la terminología se generan textos artificiosos que desvirtúan la adecuación.

Es prácticamente imposible conocer el bagaje lingüístico de cada aprendiente, tampoco creo que sea necesario. Lo esencial es conocer su modalidad de acceso, su posibilidad interpretativa y en función de esto diseñar textos accesibles potenciadores de aprendizaje. No se trata de suprimir por suprimir sino de ampliar la red semántica y conceptual según lo considere la propuesta curricular de cada nivel. Se deben incluir los nuevos vocablos específicos de cada campo disciplinar con las aclaraciones pertinentes.

Entre las alternativas posibles está la diversificación de textos, superadora del texto único y el consecuente texto adaptado. Al diversificar el material escrito se permite a los alumnos interactuar con diferentes formatos y niveles de escritura y lograr múltiples acercamientos al tema. Abonan esta idea variados materiales que complementan la información: gráficos, cuadros, mapas conceptuales, viñetas, videos, películas, enlaces para evocar, ayuda-memorias, diccionarios personalizados, etc.

Las adecuaciones textuales se pueden realizar en textos literarios, periodísticos, instructivos, etc., y su objetivo es preservar la accesibilidad al texto escrito. La producción de materiales en soportes accesibles incluye textos en sistema braille como en audio y formatos digitales, para poder atender así el variado universo de necesidades y contextos de la población educativa en equidad de condiciones, sin limitaciones ni fronteras.

Antes de pasar a las adecuaciones textuales y como cierre de este espacio recurro a los conceptos de Paulo Freire:

«Leer es una opción inteligente, difícil, exigente, pero gratificante. Nadie lee o estudia auténticamente si no asume frente al texto o al objeto de su curiosidad la forma crítica de ser o de estar siendo sujeto de la curiosidad, sujeto de lectura, sujeto del proceso de conocer en el que se encuentra. Leer es procurar o buscar la comprensión de lo leído; de ahí la importancia de su enseñanza… Es que enseñar a leer es comprometerse con una experiencia creativa alrededor de la comprensión.»

Y me detengo en la última frase de la idea de Freire, que a mi entender tiende un puente hacia la accesibilidad textual al señalar el compromiso y la responsabilidad que le cabe a quien «enseña a leer», a quien ofrece un texto, a quien acompaña el acto de comprender lo leído. Cuántas veces esa forma crítica de ser o de estar siendo sujeto de la curiosidad, sujeto de lectura, se ve condicionada, inhibida y hasta imposibilitada porque el texto opera de barrera.

Adecuaciones textuales

A modo de una aproximación concreta se ofrecen ejemplos de adecuaciones textuales que permitieron la accesibilidad a diferentes textos de estudio.

Se presentan modificaciones realizadas sobre textos de uso cotidiano en el aula escolar para lograr mayor accesibilidad.

Accesibilidad al enunciado matemático

Se muestran tres enunciados diferentes de complejidad lingüística creciente. Los textos conservan las mismas cantidades y sostienen las mismas relaciones témporoespaciales entre las magnitudes matemáticas; la diferencia se establece en la manera en que se transmite la secuenciación de las operaciones que se suceden.

La tercera de ellas es el texto original, las otras expresan las modificaciones específicas que se realizaron con el objetivo de adecuar el texto al lector.

I

Juan guardó bolitas en una caja. Juan guardó 126 bolitas rojas en la caja, puso 230 bolitas azules y 134 bolitas verdes en la misma caja.

  1. ¿Cuántas bolitas puso Juan en la caja?
    De todas las bolitas que guardó Juan le dio 1/5 a su amigo Luis.
  2. ¿Cuántas bolitas le dio Juan a Luis?
  3. ¿Cuántas bolitas le quedaron a Juan?

II

Juan guardó en una caja 126 bolitas rojas, guardó 230 azules y 134 verdes.

  1. ¿Cuántas bolitas guardó?
    Le dio 1/5 a Luis
  2. ¿Cuántas le quedan a Juan?

III

Juan guardó en una caja 126 bolitas rojas, 230 azules y 134 verdes.

Le dio 1/5 a Luis.

¿Cuántas bolitas le quedan?

El primer enunciado es el más directo, explícito y concreto en guiar paulatinamente el accionar del alumno.

En la primera oración se presenta un sujeto que realiza la acción de guardar bolitas en un espacio, la caja. Se refuerza la acción realizada enunciando en forma evidente 2 de las 3 veces en que se realiza el verbo guardar. Recién la tercera vez que se ejecuta la acción se omite el verbo después del nexo relacionante «y».

El objeto directo sobre el que recae la acción, las bolitas, también es reiterado explícitamente en las dos primeras instancias del texto, para ser inferido a pesar de no ser nombrado, recién en la tercera oportunidad en que se alude a él.

Este primer problema presenta secuenciadas paso a paso las acciones. Una vez presentada la acción inicial realizada sobre las bolitas, se abre la primera cuestión matemática a resolver, expresada con total claridad en la pregunta n° 1.

En un segundo momento del enunciado se plantea una nueva operación ejecutada sobre el resultado obtenido en el paso inmediato anterior y se expresa claramente la segunda incógnita del problema.

A continuación el alumno puede encarar el tercer enigma a resolver, el que sólo se puede abordar si se fueron descifrando los pasos anteriores.

Este primer enunciado lingüístico, por demás de lineal y sencillo, permite andamiar el pensamiento matemático guiando el accionar del alumno de manera precisa paso por paso.

Veamos la segunda situación problemática. Este texto es más complejo y el alumno debe refinar ciertas inferencias a partir de su lectura. La primera oración conserva la misma presentación del verbo que en el ejemplo anterior. Se lo marca dos veces y se lo evita recién en tercera instancia.

Las bolitas sobre las que recae el accionar del sujeto son mencionadas tan sólo una vez, el lector ha de suponer que lo que guarda Juan, a pesar de no estar escrito, son las bolitas.

La misma primera incógnita que en el enunciado anterior se presenta en forma expresa, pero se omite la oración siguiente en la que se ubicaba al lector con relación a la cantidad sobre la que se efectúa la próxima acción.

En este segundo enunciado matemático, luego de la primera pregunta, se plantea un segundo movimiento sin decir claramente sobre quién se realiza esta acción. Este paso no explicitado debe ser inferido por un hábil lector.

A posteriori aparece la segunda y última pregunta que da por supuesto y resueltos dos pasos previos no expresados ostensiblemente. En el tercer enunciado nos encontramos con una primera oración en la que el verbo y el objeto directo son mencionados una única vez.

La segunda frase indica una acción sin que se explicite quién la realiza, sujeto tácito, ni sobre quién es efectuada. Eso queda a consideración del lector.

El tercer texto plantea una única pregunta referida al último movimiento propuesto, la que sólo puede ser respondida si el alumno efectivizó los pasos previos no explicitados en este tercer texto matemático.

Como podemos ver hemos ido desde un enunciado que no presenta movimientos encubiertos ni datos ocultos hasta uno de mayor complejidad lingüística en el que la comprensión lectora es la clave para su resolución.

En los tres enunciados se ofrecieron facilitaciones gráficas y/o la posibilidad de esquematizar los pasos para visualizar las acciones que se suceden en el transcurso del tiempo.

Otro ejemplo: en este caso partimos del enunciado que propuso el docente y las diferentes opciones que se generaron al diversificar la propuesta.

I

Un agricultor sembró la mitad de su campo con avena, 1/6 con trigo y 1/12 con hortalizas.

Calcular la superficie que resta cultivar si el campo tiene 36 hectáreas.

II

Un agricultor tiene un campo de 36 hectáreas.

El sembró la mitad del campo, ½, con avena, sembró 1/6 del campo con trigo y 1/12 con hortalizas.

Calcular la superficie sembrada.

Calcular la superficie que resta cultivar.

III

Confeccionar una maqueta en la que se visualicen las superficies ocupadas por cada cultivo y el terreno que queda sin cultivar.

Accesibilidad al texto de estudio

Los textos de estudio, o textos académicos, son por lo general textos complejos. Presentan una forma particular de construcción y remiten a diferentes estructuras textuales: narrativa, descriptiva, argumentativa, expositivo-explicativa, dialogal o conversacional o instruccional según la finalidad pertinente. Es común que en un mismo texto coexistan diversas estructuras o tramas discursivas, aunque haya una que sea la predominante, de ahí lo relevante que resulta trabajar sobre la accesibilidad de los textos que se les ofrecen a los estudiantes.

Ilustran el tema adaptaciones textuales realizadas a un párrafo extraído de un texto de estudio. El lector encontrará en primer término la redacción original del libro y en segunda instancia las formas adaptadas:

I

«Además de la función del movimiento, asociada a los músculos y a los cartílagos, los huesos cumplen otras tareas no menos importantes: sostienen y dan forma al cuerpo y protegen órganos delicados y vitales como el encéfalo, el corazón y los pulmones.» [8]

II

«Los huesos, los músculos y los cartílagos se ocupan del movimiento humano. Además de esta función del movimiento los huesos cumplen con otras tareas muy importantes.

Una de las tareas de los huesos es sostener el cuerpo y darle su forma. Otra de las tareas de los huesos es proteger órganos delicados y vitales como el encéfalo, el corazón y los pulmones.»

El párrafo original expresa el mensaje en una sola oración, de estructura gramatical por demás de compleja. La forma adaptada utilizó cuatro oraciones, más claras y ordenadas para transmitir el mismo concepto. Se convierte en un texto más extenso pero más claro y accesible.

En el texto adaptado no se omite ni tergiversa ningún dato de la noticia original. Figuran los mismos elementos pero presentados y ordenados de una manera más clara y accesible.

La modificación de la estructura gramatical facilita tanto la comprensión del texto como el trabajo posterior de búsqueda y ordenamiento de datos.

Quizás esta adecuación textual parezca excesiva, o hasta reiterativa, pero cumplió con holgura el objetivo para el que fue diseñada. Le permitió a un grupo de alumnos abordar en forma autónoma el portador del texto de estudio, realizar una adecuada lectura comprensiva del mismo y participar activamente de la clase sobre el esqueleto.

Notas

[5] Reescritura del trabajo «Tensiones entre lo común y lo especial» presentado en el II Simposio Internacional del Observatorio de la Discapacidad de la Universidad Nacional de Quilmes «Políticas públicas, ideologías y modos de abordaje de la discapacidad en el marco de las Ciencias Sociales», 16 y 17 de mayo de 2016.

[6] A quien le interese puede ahondar el tema en Borsani, M. J. Integración Educativa, Diversidad y Discapacidad en la Escuela Plural. Novedades Educativas. 2007.

[7] Los conocimientos enciclopédicos se refieren a la cultura del receptor, le permiten interpretar la información, hacer predicciones o realizar inferencias. Marco es un concepto ligado al conocimiento convencional de una situación, por ejemplo la vista oral de un juicio.

La variación lingüística tiene que ver con la diversidad lingüística, los dialectos geográficos (variedades diatópicas), los dialectos sociales o sociolectos (variedades diastráticas y las variedades diafásicas).

Diatópicas: variedades de la lengua que depende del origen geográfico de los hablantes.

Diastráticas: variedades de la lengua que dependen de la realidad cultural del hablante, dialectos sociales. Son los diversos niveles de la lengua, es decir, las diferentes formas de utilizar la lengua por parte de los hablantes, en cuanto que pertenecen a un grupo social determinado.

Diafásicas: variedades que dependen de la situación comunicativa en la que se encuentra el hablante o variedades situacionales, a diferentes tipo de variantes que involucran cambios en el lenguaje dependiendo de las circunstancias, tema e interlocutores involucrados en la comunicación.

La polifonía, es un fenómeno que se produce cuando el discurso incorpora varias voces. Por ejemplo, en un relato cuando autor y narrador no coinciden, o las voces de los personajes.

El punto de vista y empatía, ponen de manifiesto la asociación del emisor con los posibles puntos de vista introducidos en el texto.

La intertextualidad consiste en la inclusión de un texto dentro de otro o en la simple referencia que se hace a un texto. No solamente se da en las citas, también aparece en la parodia y en las reseñas. En estas para entender el mensaje el receptor debe acudir al texto parodiado o reseñado.

[8] Borsani, María José. Adecuaciones Curriculares. Apuntes de atención a la diversidad escolar. Buenos Aires, Ediciones Novedades Educativas, 2001.